martes, 23 de agosto de 2016

MAMI ¿DONDE ESTA EL PUNK? HOY, ENTREVISTA A MAYDA PLANT

Daniela M Reyes escribe desde hace un tiempo bajo el pseudónimo de  "Mayda Plant". Ha publicado columnas animalistas en el diario "Cultura en Movimiento" y otras de otro estilo en  "Más Cultura" y en "El Ciudadano" Actualmente imparte un Taller Literario de Escritura Creativa en el Centro Cultural de Buin. Mujeres Paranormales es su primer libro, Hoy Gina Marchita dialoga con ella en esta excelente entrevista en donde conocemos mucho mas de la autora y sus trabajos literarios






¿Te acuerdas cual fue tu primer acercamiento a la literatura? ¿Cuál fue el primer libro que leíste o te impacto de manera decisiva? 



R. Escribo desde los 10 años (tengo 28), pero en ese tiempo eran canciones, rimas, porque fantaseaba con tener una banda de rock y triunfar por el universo (de hecho la tenía, pero era más hueveo que hacer algo en serio; yo era la guitarrista). A los 15 comencé a escribir poesía, inspirada principalmente (y no me da vergüenza reconocerlo) por la literatura de Jim Morrison... más allá de sus poemas-canciones, sus textos me alucinaban. Y sin duda el libro que me voló el cerebro fue“El Túnel”de Sabato. Ahí empezó todo.



¿Cuáles fueron tus motivaciones para comenzar a escribir? ¿Ha sido más difícil de lo que pensabas en un comienzo? 



R. Creo que la motivación más grande fue que por ahí por 2007 escribí columnas animalistas en el ya extinto diario on line“Cultura en Movimiento”, y un día pensando en que si escribir y entregar ideas me gustaba tanto, sumado ya al hecho de que antes hacía poemas ¿Por qué no incursionar derechamente en la literatura? Al comienzo eran sólo relatos que subía a Facebook y que recibían críticas interesantes de parte de amigos y artistas, luego vino el blog, después publicaciones en algunas webs, etc... se armó un red bien bonita que ni siquiera busqué, fluyó y a la gente pareció gustarle.






Tu libro Mujeres Paranormales es tu principal trabajo literario ¿Qué le podrías contar de el a las personas que aún no lo han leído?


R. ¡Que por favor lean el prólogo, ya que de verdad es lo mejor del libro! jaja. En serio, Sergio Amira hizo un excelente trabajo ahí y además lo admiro mucho... y por qué no decirlo: un creador tiende a odiar un poco lo que hace, quizás porque le da la hueá consigo mismo, no sé. Pero de Mujeres Paranormales se puede decir mucho y a la vez nada. Pienso que no hay término medio... aquí encuentras distintos relatos que giran en torno al cuento principal que da nombre al libro y que, a su vez, está fraccionado en 9 partes. Es decir, comienza “Mujeres Paranormales Parte I”y luego viene un relato que tiene relación con la temática de la parte anterior y así, hasta llegar a la novena y última parte que da paso a una segunda fracción del libro, que no es más que poesía que escribe una de las Paranormales después de ser expulsada del mundo en el que vive por haberse mandado un cagazo. Es cuento y poesía y confusión, al mismo tiempo.



¿Cómo nació la idea de publicar con Ediciones La Polla Literaria? ¿Cómo se gestó el contacto?


R. Se gestó por mi amistad con el editor Gustavo Bernal, y además porque la editorial me parecía super rockera y underground, choriza, con actitud, etc. Lamentablemente hoy no puedo decir lo mismo, pero no ahondaré.








En tu libro, coinciden el cuento y la poesía. ¿Cómo se complementan ambos géneros en tu trabajo. Siguen un hilo conductor en común o funcionan por separado, cada cual en su propio ritmo y estilo?



R. Si te fijas (porque leíste el libro) los cuentos tienen un lenguaje literario bastante “poético”, entonces pienso que ahí está el nexo con los poemas propiamente tal. Sin duda el ritmo de un relato es distinto al de un poema por razones de estructura. Pero mi estilo en cuento y poesía nace de la misma trinchera y lo lógico es que allí haya un sello distintivo (al menos esa hueá percibo yo jaja).



¿Cómo ha sido la crítica con tu libro hasta el momento? ¿La tomas en cuenta?



R. Los únicos que me han criticado han sido mis cercanos, amigos y otros artistas. Me han dicho desde que escribo medio lento (o sea, aburrido) hasta que es literatura poderosa... también me han comparado con la Bombal. Pero todos coinciden en que el leitmotiv es la crítica social, aunque yo agregaría que es más una crítica hacia todo, porque tiendo a meterme en todo (¿No es ese acaso uno de los deberes del artista?). Igual me importa poco la crítica, yo escribo no más.




¿Cómo ha sido la etapa de construcción y corrección de tus trabajos? 


R. Mi experiencia total ha sido sólo con mi primer libro... aunque ahora trabajo en 2 proyectos (mi segundo libro que está en edición y una serie de relatos-anécdotas que estoy publicando por Instagram). Sin embargo escribir es simple, sólo necesitas inspiración y ya. Y a la hora de corregir para ver listo tu trabajo está claro que necesitas más tiempo y “cabeza”para que quede perfect. Lo otro es más “corazón”.



Bueno, ¿En que estas ahora? Háblanos un poco de tus proyectos actuales y futuros. 



R. Como dije, trabajo en mi segundo libro que esta vez es sólo poesía y que se titula“Poemario Adolescente”; en estos momentos está en edición. En paralelo publico por Instagram las vivencias de Sofía, las que llamé “Caos”y que difundo sólo por redes sociales. Y además estoy próxima a viajar a Perú, invitada por el escritor Antonio Morales-Jara a mostrar mi trabajo literario en diferentes lugares del país.



Justamente en tu proyecto literario de instagram, hay quizás una diferencia con tus otros trabajos narrativos, como los que hay en tu blog. En tus trabajos de Instagram se observa un poco más de realismo y experiencias personales. ¿Es este el objetivo al cual apuntas? 



R. Sin duda que “Caos” está escrito de manera super coloquial y algo descarnado (¡léanlo!) y alude más a experiencias personales, como bien dices... también tiene elementos de ficción (ahí está la magia, creo yo, nunca nadie sabrá qué es real y qué no jaja), pero no sé aún si a “esto apuntaré”. Quiera el artista o no, la propia vida siempre se retrata en nuestras obras, sin duda que algunas más directas que otras, como es el caso de lo que publico por Instagram que va tremendamente al hueso. Sin embargo, ni en mi anterior trabajo (más pulcro, si se quiere) ni en el que viene, salgo de mí. Para ser más gráfica: Mujeres Paranormales y Poemario Adolescente (que espero salga en septiembre) forman parte de un ciclo en mi vida que debe culminar con el lanzamiento de este último. Lo de Instagram (que si le va bien, espero se convierta en libro) también es un período, difícil por lo demás, que debo cerrar pronto, por ello la necesidad de hacerlo público (y qué más público que las redes sociales). Y en el futuro se verá qué sigue, no lo planifico. Estos trabajos son crisis. Cada publicación es una crisis superada o en vías de superación, al menos para mí.



Muchas gracias Mayda por tu disposición y tu tiempo



Si quieres leer y saber mas del trabajo literario de Mayda Plant, visita los siguientes links


https://www.instagram.com/maydaplant_caos/

http://maydaplantescribicionista.blogspot.cl/





lunes, 22 de agosto de 2016

DROSTE ENTREVISTA

Droste, banda proveniente de San Felipe, se agrega meritoriamente al catálogo de representantes del post-rock nacional, siendo difundida a toda Latinoamérica vía plataformas y medios virtuales gracias a su reciente EP, el cual ha sido destacado por la prensa musical independiente. Hoy Patricio Zenteno nos entrega en exclusiva la entrevista de este imperdible proyecto.




Por Patricio Zenteno



PZ: Primero que todo un agrado escuchar su EP y bueno partiendo con las preguntas: ¿De dónde viene el nombre y como fue el proceso previo que los lleva a grabar? Y por cierto ¿Cual es más menos el rango de edades de los integrantes? 


D:El nombre viene de un efecto visual llamado mise en abyme o puesta en el abismo, que se trata de la repetición de una imagen dentro de la misma imagen, hasta el infinito en teoría, pero según nuestra percepción hasta que podamos verlo. 

El proceso previo que nos llevó a grabar fue en el fondo querer realizar el primer LP de nuestra anterior banda, Rival Eterno, la cual era más cercana al grunge pero con este trabajo queríamos evolucionar y desligarnos de ese estilo, y es así como nuestra música empezó a verse influenciada por otros estilos como el post rock, el rock progresivo, el stoner, el rock psicodélico y en menor medida el shoegaze.
El rango de edad es entre los 22 a 27 años



PZ: ¿Cómo donde y cuando se grabó el disco? ¿Cómo fueron compuestos los temas que conforman el EP?

D: El álbum fue grabado de una manera más artesanal por así decirlo, las baterías las grabamos en la sala de ensayo que compartimos con un amigo, la gracia es que es una casa super vieja de adobe y eso algo aporta en el sonido y el resto de los instrumentos en la casa. Se grabó entre Junio del 2014 y Marzo del 2016. Los temas partieron de ideas puntuales aportadas por uno de nuestros integrantes, pero las cuales se fueron trabajando y todos aportaron su granito de arena produciendo como producto final lo que pueden escuchar en el disco.





PZ: Supe que estaban sonando en México ¿Cómo ha sido el feedback en vivo y por cierto fuera de Chile?

D:En realidad por temas de estudios y trabajos no hemos podido tocar mucho en vivo, solo tuvimos el lanzamiento y una tocata en Stgo, pero acá en San Felipe está un poco complejo el asunto de hacer eventos, por ahora solo hemos recibido una invitación a Perú.





PZ: ¿Dónde ubican a Droste dentro del panorama musical actual en chile? 

D: Creemos que existe un fuerte movimiento que está apostando hacia la música menos comercial en Chile, Obviamente en stgo y en otras ciudades grandes hay una escena bastante fuerte, pero en lo que es nuestra ciudad la verdad es que si bien compartimos escenario con algunas propuestas similares, somos una minoría.







PZ: Hablando un poco sobre el proceso de grabación ¿Cuáles creen que fueron los grandes obstáculos y ventajas que enfrentaron durante el proceso? ¿Es lo que buscaban plasmar? 

D: Bueno el mayor obstáculo fue el tiempo, ya que para nosotros esto es un hobby, todos estudiamos nuestras carreras o tenemos algunos trabajos, por lo que no dedicamos el 100% del tiempo, las ventajas la calma con que pudimos hacerlo, al no depender del presupuesto de nadie, es mucho más cómodo trabajar desde tu casa que bajo presión en un estudio el cual por ahora además no podemos costear.
En parte sí, salvo algunos detalles técnicos con la batería, la cual nos hubiese gustado lograr un sonido más crudo y profesional como los discos de Steve Albini, pero dentro de nuestros pocos recursos técnicos, estamos contentos con el resultado.




PZ: Para quienes no los conocen, podrían hacer una invitación a las plataforma donde se pueda escuchar el ep o material en vivo, y bueno seria genial si nos recomienden algunas bandas locales que hayan compartido escenario o que sean de su agrado... 

D: Bueno el disco está disponible en Youtube, Soundcloud y Bandcamp, sobre bandas que recomendar partimos con proyectos de nuestra ciudad como Urlo y Dhármico con quienes compartimos filosofías similares en cuanto a la música, de otras partes del país del norte recomendamos el trabajo de Hélices y de Stgo Dejalosangrar, Llueven Animales y La Ciencia Simple.



PZ: Muchas gracias por la entrevista chicos, que siga todo bien con el EP y bueno pronto aparecerán invitaciones de seguro!




Integrantes

Pablo - Rorro - Nicole - Nacho



Links: 



Fanpage: 






(EP): 












                     Los dejamos con su álbum homónimo













sábado, 20 de agosto de 2016

GAS

Pablo Toro es un joven escritor nacional cuyo estilo narrativo asombra y entretiene. Con relatos de gran profundidad y tramas entre absurdas y realistas, ha sido considerado favorablemente por la critica literaria de nuestro país siendo destacado en varios medios de comunicación. Ademas de escritor, Pablo es guionista y periodista. Su libro, Hombres maravillosos y vulnerables, publicado por la editorial Calabaza del diablo, ha sido muy bien recibido por los lectores y la critica. Hoy lo destacamos con su relato Gas.







      A mi primer libro de cuentos le había ido bastante mal. No vendió casi nada. Sacó malas críticas. “Un ejercicio de taller literario, y poco más”, dijeron en un diario de circulación nacional.

Por eso me sudaban las palmas de las manos sentado ahí, frente a la mesa. Un micrófono, un vaso de plástico y una botella de agua. A mi derecha estaba sentado un novelista chileno que salía en la tele. A mi izquierda, el escritor argentino César Aira, quien había accedido, tras la insistencia chilena del editor, a ser uno de los presentadores de mi segundo libro.

Los concurrentes iban entrando en fila. Era un amplio salón del tercer piso de la Estación Mapocho, en la Feria del Libro de Santiago. Mis expectativas eran que, por lo menos, asistiera la misma cantidad de público que fue al lanzamiento de Gabriel Benavides, a quien consideraba mi enemigo, pese a que no lo conocía más allá del saludo.

En la fila pude ver a mis padres, algunos ex compañeros de universidad, un cuentista joven que me caía mal y una poeta no tan joven cuyo último libro yo había elogiado. “Me encantaron tus versos, tu voz, el ritmo, todo”, le había dicho a la poeta joven, en una fiesta en el Juan Ramsay algunas semanas antes, pero sus versos, en realidad, no los había leído.

Entraron y fueron ocupando las sillas y algunos invitados quedaron de pie, al fondo y en los costados. Eran, las conté, treinta y dos personas en total. Al lanzamiento de la novela de Gabriel Benavides habían ido setenta y ocho.

Mal.

Mi novela se llamaba El estero final, pero en el texto nunca se mencionaba un estero. Era la historia de un hombre de Chillán que se vengaba del asesinato de su mujer. El título fue un consejo del editor colorín, uno de mis mejores amigos en esa época. Ahora ya ni nos vemos. Según el editor colorín, ese título dotaría al libro de un aura de misterio. Un elemento necesario para un libro que carecía de suspenso, me había dicho una vez, en un arranque de sinceridad, aunque más tarde, aquella misma noche y estando borracho, el editor colorín se había arrepentido de sus afirmaciones hirientes y había asegurado que mi novela sí tenía misterio y que dejaría “la zorra” en la escena literaria local, e incluso, por qué no, en toda Latinoamérica.

Un encargado de la feria del libro tomó un micrófono y pidió silencio a los concurrentes. Todos miraron hacia la mesa y una sonrisa estúpida se me vino al rostro. Sentí que, a mi lado izquierdo, César Aira se impacientaba o se ponía de mala.

En el fondo de la sala vi llegar a la Isidora y me puse aún más nervioso. Vestía una falda negra y se había pintado los labios rojos. Se veía muy rica. El cuentista que me caía mal se paró junto a la Isidora, y ella lo saludó con un beso en la mejilla que se me antojó más largo de lo común.

Primero tomó la palabra el novelista que salía en la tele, quien también era uno de mis mejores amigos, un tipo de pelo blanco y sucio, que tenía chapa del FPMR y recitaba a Shakespeare de memoria. Ahora ya ni lo llamo, eso sí. Él tampoco me llama. El novelista canoso dijo algunas cosas muy elogiosas de mi novela. Me comparó con Nicanor Parra. Habló del futuro de las letras chilenas y luego terminó su discurso, sacando un tibio aplauso.

Mientras los treinta y dos concurrentes aplaudían, vi que la Isidora y el cuentista joven se reían de algo. Vi los labios del cuentista joven murmurando algo en el oído de la Isidora, y me dieron ganas de patearlo en el piso. Estaban hablando de mí, seguro.

Le tocó hablar a César Aira.

Era bastante claro que no le había gustado la novela. Quizás, pensé, no la terminó de lo mala. Decía cosas como: “Esta novela tiene algo de Pessoa” y después se largaba a hablar de Fernando Pessoa y de los viajes de Pessoa y se perdía entre textos y referencias que involucraban a Pessoa, a la literatura portuguesa, a unos escritores imposibles de conocer, a cualquier cosa menos al contenido de mi segundo libro. Tras una exposición de veintiocho minutos en la que nunca fue dicha la palabra “Estero”, Aira sacó un aplauso rabioso y genuino de los treinta y dos concurrentes. Sólo en ese momento me cayó la teja: la mayoría estaba ahí para escuchar al argentino. Terminado su aplauso, me tocaba a mí.

Gracias, dije.

Gracias a todos por venir.

Di los agradecimientos y empecé con las frases que había ensayado, en los días previos, frente al espejo de mi baño. El cuentista joven seguía pegado a la Isidora. Afiné la vista y noté que estaban compartiendo unos audífonos. Un odio profundo me llenó el corazón acelerado. Quise patear al cuentista joven y me pregunté qué música estaban escuchando. 

Cuando ya había terminado con los agradecimientos a mi familia, a mis editores, a mis amigos, a César Aira y al novelista, comencé a leer un fragmento de mi libro. Y ahí, justo ahí, cuando terminaba de leer el primer párrafo, algo se removió en el interior de mi aparato intestinal y me tiré uno de los peos más ruidosos de mi vida.

Era demasiado fuerte y estruendoso como para ser ignorado por cualquiera de los concurrentes. Aira me miró con estupor y se tapó las fosas nasales. El novelista canoso intentó hacer como que nada estaba pasando. Cuando miré hacia adelante, vi las caras que se debatían entre soltar un carcajada y asumir el horror, o permanecer inmutables en señal de respeto.

Se habían decidido por lo último. Cuando miré a la Isidora, se notaba que la vergüenza ajena lo estaba dominando todo. Una sonrisa de mierda se instaló en la cara del cuentista joven.

Pensé en pedir disculpas, pero no lo hice.

Pensé: esto no le pasa a Gabriel Benavides en sus lanzamientos.

Tras la silenciosa conmoción, intenté retomar la lectura de mi libro, pensando que lo peor había pasado. Al cabo de unos segundos, sin embargo, comenzó a sentirse un potente olor a descomposición y a comida chatarra (KFC).

La amabilidad extrema de Aira lo había llevado a no armar ningún tipo de escena, pero se le notaba el asco en la mirada. La sangre se me vino a la cara. La poeta joven abrió una de las ventanas del salón, gesto que fue agradecido con miradas cómplices de los concurrentes. Alguien soltó un hilito de risa que redundó en una seguidilla de risas dispersas por el salón. El editor colorín se quería morir.

Retomé la lectura del fragmento y francamente no recuerdo nada de lo que pasó después, hasta varias horas después, cuando estaba mirándome al espejo en el baño de mi casa y recordando el olor, las risas, el estruendo, la mirada estupefacta de Aira, la consternación de la Isidora, de mis padres, etc….

Al día siguiente fui al gastroenterólogo. No tenía nada. Había sido ese puro gas.

***

La primera y única reseña de El estero final se publicó una semana después, en un diario de circulación nacional. “Siga participando”, se titulaba.

Las cosas podrían haber quedado ahí, en el espacio incómodo de un recuerdo vergonzoso. Una semana después, sin embargo, un periodista publicó una crónica del lanzamiento en un portal de Internet. El texto se titulaba “El peo”, y atrajo no sólo la atención de aquellos interesados en la feria del libro, sino que también de aquellos dispuestos a reírse con la desgracia ajena en la circunstancia que fuera.

Se hizo viral.

En cosa de días, comenzaron a decirme “El Peo”. Me enteré de que mis editores y algunos de mis amigos escritores, a mis espaldas, me decían así. “¿Han visto al Peo?”, “¿Qué onda el Peo?”, “¿Leyeron lo que posteó el Peo?”. Yo había hecho un esfuerzo por entrar en la broma, y publiqué mi propia versión de los hechos en Facebook. Las burlas se acrecentaron. Algunos me defendieron. Muchos festinaron.

Días, semanas, meses.

Cuatro editoriales rechazaron mi siguiente novela. Otras cinco rechazaron mi nuevo libro de cuentos. Decían que la escritura no era buena, que le faltaba trabajo y edición. Yo sabía que mi escritura no era tan mala y que me estaban condenando sólo por culpa de aquel infame movimiento intestinal.

Una noche de viernes, absorbido por la rabia, subí borracho al San Cristóbal y le prometí a la Virgen que me retiraba de la literatura.

***

Esta semana cumplo tres años en la ferretería de mi viejo, donde gano quinientas lucas al mes. No está mal. Con la Isidora finiquitamos el divorcio el año pasado, y me fui de su departamento. Ahora vivo en el centro con mi mamá, que tiene cáncer al colon. En las tardes la acompaño a caminar y miramos las vitrinas de las tiendas y ella sonríe por un rato. Estoy empezando a salir con una colombiana a la que no le gusta leer. Yo también dejé de leer, pero a veces, en las noches, pienso en los libros y recuerdo a mis amigos de aquella época. Me los imagino comentando, cada cierto tiempo, a la pasada: “¿Han sabido algo del Peo?”.

Ayer en la tarde pasé por una librería en Agustinas y vi la última novela de Gabriel Benavides, flamante, colgando en la vitrina. Entré y la estuve hojeando. Se ve buena. Interesante.

Ojalá que le vaya mal.







Hombres Maravillosos y Vulnerables. Primer libro de Pablo Toro, publicado por Calabaza del diablo



jueves, 18 de agosto de 2016

FRANCISCA BALART

Esta semana Tatiana Alfaro ha querido compartir y destacar el trabajo de Francisca Balart, nacida en valparaiso, quien desarrolla una interesante propuesta fotográfica de autor desde lo experimental y onírico.











Por Tatiana Alfaro


Francisca Balart, es una Fotógrafa independiente que actualmente vive en Valparaiso. Desde muy joven mostró interés por la creación visual, por ello decide estudiar la carrera de fotografía en el instituto Incacea de Viña del Mar.


 










Desde que comenzó sus estudios ha trabajado de forma independiente para diferentes compañías de teatro en Valparaíso y Santiago. También ha participado en exposiciones colectivas, en la cual puedo destacar ¨Valparaíso y su identidad¨, un gran trabajo y hermosa experiencia, a cargo de Jorge Gronemeyer.



Durante el 2012, comienza una nueva etapa, en la que se propone viajar para conocer nuevas culturas y nuevos escenarios. Con esto en el año 2014 gana el 1 lugar Outdoor en Expofoto y realizó su primer libro hecho a mano sobre Chile Austral.




En la actualidad, su interés fotográfico está centrado en la búsqueda de su propia mirada de autor, y es por ello que está desarrollando varias exploraciones en soportes análogos como las emulsiones artesanales y las cámaras estenopeicas, las cuales utiliza como medio para retratar de una manera mucho más honesta su percepción de su mundo onírico.





A continuación les dejamos la reflexión de la autora sobre su trabajo ¨Calle-Citas¨ 

¨Calle-Citas¨ es un proyecto aun en desarrollo realizado dentro de la Región de Valparaíso. Este tiene la particularidad de rescatar lo cotidiano de sus calles y transformarlo a la vez en un mundo onírico, con una mirada profundamente personal, en donde me ha llamado bastante la atención el efecto de sus vitrinas y con ella su paradoja de los reflejos urbanos. Esto se puede lograr con la fusión de imágenes utilizando la técnica de doble exposición. 

Cada paso por las calles, rincones, luces y sombras son una nueva cita a lo desconocido.











miércoles, 17 de agosto de 2016

MAMI ¿DONDE ESTA EL PUNK? HOY, YO ABORTE, DE CAMILA GUTTIERREZ



Camila Gutiérrez, Escritora y autora del libro No Te Ama y del blog Joven y Alocada. ha generado diversas reacciones con sus publicaciones, en donde relata experiencias personales que afectan a la mujer. Hoy Gina Marchita ha querido presentar esta columna llamada Yo aborte.









Quería partir esta columna con la siguiente frase:

Aborté hace dos años

Pero luego me empecé a enredar un poco: tal vez no era bueno partir así. Tal vez era mejor partir contando la historia completa, conmover a los lectores, hacerlos empatizar y, así, poder cerrar con la frase del aborto. De tanto pensar no me di cuenta de la trampa. Ésa en la que caemos -en la que se nos hace caer- las mujeres. Culpa, supongo que se llama. Trato de desgranarla. ¿Por qué partir con la frase Aborté hace dos años me da culpa? Leo relatos sobre aborto para entender. Y la mayoría encierra lo mismo. Énfasis en el dolor. No sólo físico. Énfasis, por ejemplo, en decir lo difícil que fue todo, lo duro que resultó tomar la decisión. Énfasis en que no es que haya habido un embarazo por descuido (como si a nadie le hubiera pasado) si no que a pesar de estar tomando pastillas, tener t de cobre, usar preservativo y estar en días no fértiles -todo eso junto- quedaste embarazada. y entonces abortar se hace un poco más justificable (¿Justificable para quién?), como si los relatos de aborto tuvieran la estructura de una disculpa (¿Disculparse ante quién?) y esa estructura no puede más que parecerme de una lógica perversa. Porque subyace lo siguiente: sólo es perdonable un aborto si es que en el relato que haces de él lo muestras como algo horroroso, algo que no te dejó indiferente.

Aborté hace dos años. ¿Fue doloroso? Sí ¿Fue precario? Sí. ¿Los días previos fueron difíciles? ¿Los posteriores? Sí y sí. Sí a todo, cómo no decir sí en un país donde el aborto no es legal. Pero también puedo decir un montón de cosas más: no me arrepiento, no me siento mal por haberlo hecho, no lo dudé ni medio segundo, cuando pasó fue un alivio inmenso, no marcó mi vida e, incluso, mientras lo hacía, aceleré las contracciones jugando Just Dance. No digo esto como una provocación media inútil. Es que siento que aquí está el centro de la cuestión: no es necesario andar pidiendo disculpas. Precisamente porque no querer tener un hijo es la razón más poderosa para no tenerlo. Todo lo demás sobra. Desvía. Reitera la idea de que el cuerpo no es nuestro, de que no somos personas si no sólo un espacio que se valida en torno al otro, al hombre, que nos da lugar sólo si hemos sufrido, si tal vez -remotamente- puede ponerse de nuestro lado porque a su hija/hermana/tía también le podría pasar. Y creo que es por todo esto que digo que el aborto en Chile sólo se discute en tres causales. Causales que implican sufrimiento en la mujer, por ende hacen que el aborto quede un poquito más validado porque la narración, al menos, será desde el dolor. Escribo media cansada. Anticipo las respuestas que tendrá esta columna. Irán desde que Hitler estaría de acuerdo conmigo hasta si acaso no me gustó abrir las patas. En algún minuto me habría dedicado a responderlas. Hoy no. Hoy sólo voy a decir: yo aborté hace dos años. No lo disfruté, como dirán los que argumentan que en un futuro terrible, la gente abortará tal como se saca el apéndice (por lo demás, tuve apendicitis: tampoco lo disfruté) pero me pasó lo que pasa en la vida, nomás: a veces hay decisiones que son lo mejor para determinado momento. Yo no quería ser madre (no tenía ni tiempo ni plata y lo más importante: ganas) y serlo a contrapelo me pareció irresponsable.Entonces, vuelvo a la frase: Yo aborté hace dos años. Y es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.











lunes, 15 de agosto de 2016

THE GANJAS EN SONIDOS RODANTES


Lo vivido el sábado 13 de agosto en el Centro Cultural Palace durante el Festival Sonidos Rodantes, fue una muestra del buen nivel que vive el rock nacional. Juntos sobre ese escenario convivieron bandas de nuestra región y de Santiago, Siendo The Ganjas el numero destacado de la jornada. Hoy Gonzalo Vilo hace un repaso de lo que fue el festival y la actuación de The Ganjas que logro conquistar al publico con toda su sicodelia y rock espacial



Por Gonzalo Vilo

Fotografías pertenecientes al Centro Cultural Palace



Los Minerales

Cuatro bandas de calidad se presentaron el pasado sábado 13 de agosto durante el festival de música y rock llamado Sonidos Rodantes. Cuatro agrupaciones que dejaron su sello sobre el escenario del teatro del Centro Cultural Palace y que hicieron vibrar al gran número de espectadores que se animaron a venir pese al frio. El equipo de Experimental Lunch quiso estar presente y tuvo el agrado de presenciar las actuaciones de las bandas, además de tener la oportunidad de conversar con los integrantes de Perrosky y The Ganjas, en dos geniales entrevistas que pronto estaremos publicando en nuestro canal.



Perrosky



       Como había dicho, cuatro bandas se presentaron en el escenario del Centro Cultural Palace, dos bandas locales como Reve y los Minerales, que con su indi rock dejaron bastante bien puesto a los músicos de nuestra región, y por supuesto, dos bandas ya reconocidas en todo país como es el caso de Perrosky, con un marcado estilo folk blues y The Ganjas, solido exponente nacional de un sonido que comienza a abrir mentes a través de una erupción sicodelica que no deja a nadie indiferente.




The Ganjas





Estos últimos lograron una actuación destacada, formidable si me lo permiten. Lo vivido aquel sábado en el Centro Cultural Palace fue un viaje cósmico, una abertura espacial que con solo una hora terminó por conquistar a los espectadores y fanáticos de la banda, que ansiaban observarlos en vivo.

















Para quienes aún no conocían muy bien a la banda, su presentación fue una grata sorpresa. The Ganjas, banda de Santiago, logra una fusión de estilos que raya en la perfección. En sus discos, confluyen y emergen diversos sonidos que van desde el Rock, Dub, Psychedelic, Hard Rock, hasta el Space rock. En su estilo se observan marcadas influencias de bandas como Brian Jonestown Massacre o Stone Roses, pero siempre con el toque único que define a una banda importante y más en el caso de The Ganjas.




                    







La banda, que ya lleva más de diez años tocando y presentándose en diversos lugares del país, ya ha sacado cuatro discos: The Ganjas, Fuma y Mira, Laydown y Daybreak, además del disco recopilatorio This Is The Time 2002-2007, que junta distintos temas de sus placas editadas anteriormente, más dos temas en vivo, Dancehall y The Sun Is Shining, este último original de Bob Marley.








Todo este trabajo y trayectoria se vieron reflejados el sábado durante el festival Sonidos Rodantes, y la gente pudo disfrutar de una banda madura, fuerte y de una atmosfera agradable y que logró cautivarlos de gran forma.







Integrantes

Ness:drums

Pape:bass & voice

Sam:guitar & voice

Pablo :guitar


Soundcloud de la banda



Los dejamos con Out from Heaven











sábado, 13 de agosto de 2016

DANIEL POOT FUENTES, BOTELLA AL RIO


Daniel Poot Fuentes. Proveniente de Mérida, Yucatán. Terminó estudios en literatura en el Cedart Ermilo Abreu Gómez. Ha participado en diversas áreas artísticas desde cortometrajes a música. Ha publicado en revistas literarias como Factum, Bitácora de vuelos, delatripa narrativa y algo más. Esta destacado en la Antología KARST desde allí extraemos su relato Botella al río











       Esa tarde papá me llevó al río. Dijo que limpiara una botella de cristal, trajera un papelito y algún lápiz. Es el mes de abril y se acerca mi cumpleaños, siempre me fijo más de los días y los voy contando cuando estoy cerca de cumplir. Este mes me gusta mucho porque en las noches hace más viento. Las tardes son de mucho calor, y cuando anochece me siento como si me acabara de bañar, aunque oscurece muy rápido, y papá dice que hay que tener más cuidado. 

Al río llegamos a las cinco. Se escuchaba un ruido muy fuerte; papá dijo que era por la corriente del agua, yo me asusté al imaginar que el río se acercaba a nosotros y nos arrastraba. No sabía qué ocurría, tampoco pude entender de dónde salía tanta agua, y eso me mantuvo preocupado; esperaba el momento en que toda esa agua, se gastara. Me pregunto si el agua es infinita. Hay mucho calor. Juego con mis dedos a atrapar el sol, abro y cierro mis dedos, intento tapar todos los orificios, los cierro fuertemente, la luz sigue entrando, los acomodo para que mis dedos encajen, sólo veo la luz roja como si fuera fuego. Papá me habla. 

"Toma un papelito y desdóblalo, luego, escribes lo que quieras, enrollas el papelito, así…" y él toma su papelito, coge la botella algo sucia, no se preocupó por limpiarla, enrolla el papelito dejándolo como un tubo y lo mete, luego saca una cosa de color café que parece una esponja "Papá, ¿qué es eso?" "Es una corcho que tienen ciertas botellas". Parece una tapa hecha de árbol viejo. Papá lo inserta bien, presiona con algo de fuerza: ya estuvo que yo no podría abrirlo jamás. Pone la botella en el río, ésta comienza a tambalearse dentro del agua y se empieza a alejar… choca contra algunas rocas, y hecha pedazos se hunde. 

No puedo imaginar a dónde podrá llegar; dijo papá que era para que alguien la encuentre en otro sitio, que les dejemos un mensaje, que así hacían los piratas hace mucho tiempo. No sé si le llagará a un pirata, ¿qué podría decir el pirata? "… ¿ya ves, hijo? Así lo tienes que hacer, haz el tuyo, escribe lo que quieras decir, lo que quisieras que te contestaran." Papá entonces se alejó un poco de mí, creo que sabía que no le iba a mostrar lo que escribiría porque era un secreto; pienso que los secretos cuando pasan a la cabeza de alguien, como de mis amigos, se quedan flotando en una especie de río, como éste; se van arrastrando a algún lugar desconocido y ahí se quedan atrapados, esperando que alguien los rescate, que alguien los recuerde, pero ahí se quedan en el centro, quizá ahogados como aquella botella que chocó contra las rocas. 

Tomo el papel, busco una piedra lisa para apoyar, no sé qué me podrían contestar, imagino a todos esos piratas con sus espadas contestando éste mensaje. Escribo entonces "Hola, por favor, guarden el secreto, y seamos como una botella en el río". Hago como papá dijo, doblo el papel, pero a mí no me sale tan bien; lo inserto en la botella y la cierro; le digo que me ayude a cerrarlo para que quede bien y no le entre agua. Sería una lástima que se mojara y nadie pudiera leer mi mensaje. Espero que me contesten, que un día, cuando papá me vuelva a traer, haya una botellita con un mensaje dentro, que sea para mí. ¡Qué emoción! 

Pongo la botella en el río, veo cómo se la va llevando la corriente, la botella entonces se va muy brusca sobre el agua, le llegará a los piratas, a cualquier parte, donde yo no podré verla, dejaré que se la lleve el río a donde quiera. ¿Llegará a China? ¿O será que se lo coma algún animal del fondo del océano? Un monstruo de dos cabezas. Quiero hacer un dibujo de un monstruo de dos cabezas comiéndose la botella, tiene que ser muy grande. Ya no veo la botella, espero siga avanzando hasta que golpee el barco de uno de esos piratas o llegue a un submarino para ser leído por esa gente extraña que se encuentra dentro, que algún pez lo lleve a su escondite y ahí, el rey de la profundidad lea mi secreto, mi mensaje. Puede ser que muchos me contesten esta pequeña carta. 

Anochece, veo el sol ocultarse como si estuviera amarrado a un hilo y alguien lo fuera jalando hasta guardarlo, quizá Dios, como una vez dijo la abuela: él se encarga de todo. La abuela era una persona extraña, siempre hablando de Dios en la casa, decía tantas cosas de él y decía también que recibe a los niños, principalmente. ¿Por qué no se ha acercado a mi Dios? 

Papá saca las llaves. A veces ese sonido me alegra cuando estoy en un lugar aburrido. Si papá mueve las llaves significa que ya nos iremos. Me quedo fijamente viendo el sol encima del río, buscando para intentar ver mi botella a lo lejos. Pero no lo logro. Solo el agua, sintiendo el silencio. 

Papá me mira. Se acerca a mí, lento, toca mi hombro, sonríe; me carga, me toma entre sus brazos hasta alzarme, como cuando tenía 6 años y me daba mucho miedo caer. Papá me gira desde lo alto hacia su espalda; con delicadeza comienza a bajarme, me deposita en una botella transparente y blanca, donde puedo verlo todo. 

Él sigue sonriendo, yo lo miro, se ve feliz, yo me siento feliz. Veo el cristal. Siempre me han gustado los lugares nuevos. Papá me pone en el fondo, me quedo parado mirando el río, veo a papá y enseguida, sella la tapa dejando un anillo de sombra en donde va el árbol viejo. Papá dice "¿Estás listo, hijo?" Y dejándome en la orilla del río, empuja la botella con suavidad porque sabe que estoy adentro. 

La botella comienza a moverse con la corriente del río. Veo todo de colores aunque casi no hay luz; veo las grandes rocas, las ramas, los papeles tirados, hojas y ranas, peces pequeños, todos juntos; quiero atrapar alguno, atrapar todo lo que está yéndose con el río como yo. 

Me pregunto a dónde me dirigiré, a quién llegaré. Me despido de papá a lo lejos y él se despide de mí. 

Ambos llegaremos a algún sitio, algún lugar desconocido y no sabremos cómo reaccionar, nos escondernos como una de esas botellas hasta que alguien nos encuentre.









Karst

Escritores de la Península Yucateca en 2016

Antología



21 autores nacidos entre

1971 y 1996


reunida por:


Adán Echeverría y Mario Pineda